Una casa, una familia, una tradición.
Fundé mi Nsó-Nganga en 1993, siguiendo las enseñanzas del Mayombe tradicional de Vueltabajo recibidas de mis mayores. De aquellos años son mis primeros ahijados y el nacimiento de una familia religiosa que ha crecido más allá de nuestras fronteras.
Para mí, el Nsó-Nganga es mucho más que un espacio ceremonial. Es una casa donde compartimos nuestra vida religiosa, transmitimos conocimientos y cultivamos el respeto, la lealtad y la responsabilidad entre mayores y ahijados.
Durante más de tres décadas he procurado preservar esta herencia, convencido de que el verdadero valor del Mayombe no reside en los títulos ni en las jerarquías, sino en la conducta, la palabra y el compromiso.
Acercarse a nuestra casa
Mi Nsó-Nganga no es una comunidad cerrada. Quienes sienten un interés sincero pueden acercarse, conversar y buscar orientación espiritual, sin asumir por ello compromisos religiosos.
Formar parte de nuestra familia es diferente. Requiere tiempo, confianza, conocimiento mutuo y disposición a respetar nuestras costumbres y responsabilidades. No concibo la pertenencia religiosa como una transacción ni como una decisión apresurada.
Prefiero una familia pequeña y comprometida antes que una multitud sin vínculos verdaderos. Porque una casa religiosa se construye con personas, valores y una tradición que merece ser preservada.
Ralph Alpizar
Mayombe Tradicional de Vueltabajo